Después de pasar unos días en Seul, ya era hora de empezar a recorrer el resto del país. No tenía una ruta planeada, pero viendo la lonely planet e investigando en la web, me encontré con una población que me llamó la atención por un parque natural que estaba a pocos minutos de ella.

SOKCHO

La ciudad se llama Sokcho y el Parque Seoraksan.

Queda a 159 kms de Seúl, que en tiempo son unas 2horas y media. Me fuí en bus. La estación a la que se debe llegar en Seul se llama Gangbyeon. El tiquete 14.000₩ o aproximadamente 14USD. Allí me alojé en un hostal buenísimo. Se llama The House, y el dueño Yoo fue una maravilla. Sin hacer una sola pregunta, me mostró en el mapa todo lo que debía saber sobre visitas, comida y transporte.

A la mañana siguiente me dirigí al parque. Esta visita vale muchísimo la pena. Hay varias opciones de trekking. Yo me decidí solo por una, aunque se pueden hacer varias en un mismo día.

Mi objetivo era ascender los 873 metros del pico Ulsanbawi. 3.7kms de camino que se hacen en unas 4 horas ida y vuelta.

La vista es increíble y las formaciones rocosas me parecieron lo más bonito de todo. El camino está muy bien señalizado y acondicionado para que la caminata sea fácil. Aunque la subida requiere de cierto nivel físico. No hay muchos turístas extranjeros. Podría decir que es más visitado por locales que vienen en plan de explorar y ejercitarse un poco. Casi todos iban muy bien preparados con su equipo de senderismo. De hecho es una de las características de los Coreanos. Siempre van vestidos con ropa deportiva colorida, listos como para una maratón 😊

Una vez abajo me comí un rico Bibimbap, que es uno de los platos representativos de Corea, y es basicamente una mezcla de vegetales y si se quiere carne, con arroz y huevo frito. Nada viene mezclado. Se le adiciona picante al gusto y se revuelve mientras el recipiente aún está caliente. Es mi favorito!

Luego me quede un rato paseando por la zona en donde hay un Buda gigante, unos puentes muy bonitos y un templo. Aunque a decir verdad, el paisaje es lo más impresionante y la paz que se siente aún más.

Llegar es muy fácil. El bus 7 o 7-1, por solo 1200₩ o 1.2USD en 30 minutos me dejó allí. Igual de vuelta.

El siguiente día lo dediqué a recorrer la ciudad. Lo más bonito fue el area cerca al faro. La vista es muy linda y el acantilado lo hace aún más atractivo. Alrededor hay venta de comida de mar por todos lados, especialmente de cangrejos. Son gigantes y de diferente variedad.

También tienen una playa, aunque la arena es un poco gruesa.

HAJODAE

Por esa razón el día siguiente me fui a una playa en la población llamada Hajodae, específicamente a una llamada Surfyy Beach. Allí hay un centro de surf muy simpático, con buena comida y dj. Como fui en primavera no estaba lleno, pero al parecer en verano es bastante concurrido. El tema del surf es mejor en invierno porque en verano no suele haber mucho oleaje, de todos modos ví a muchos locales listos para aprender el arte de este deporte incluso sin una sola ola jejeje.

ANDONG

Ahora era el turno de un poco de cultura. Así que me fui para Andong. Para llegar allí, tuve que ir a tomar el bus en Gangneung. Estuve de buenas que mi host se couchsurfing me acercó y así me evité dos buses. A propósito, en su casa dormí como toda una local, siendo él Canadiense jaja, pero bueno, ya ha aprendido las costumbres. Allí se duerme en el piso, el cual mantienen en teoría caliente.

El tiquete a Andong me costó 19700₩, casi 20USD y el trayecto duró unas 3 horas y media. El terminal queda retirado del centro y allí tuve algo de estrés porque no esperaba que mi hostal quedara tan lejos y al preguntar a los locales acerca de cómo llegar o dónde encontrar la parada del bus nadie me pudo ayudar. En Corea son muy pocas las personas que hablan inglés y la barrera idiomática es muy grande. Busqué internet y con mi sentido de ubicación y leyendo los números, que gracias a Dios son lo único que tenemos en común a nivel idiomático, me monté en un bus que esperaba me acercara a mi destino final. Le señalé al conductor en el mapa donde debía bajarme y él muy amablemente allí me dejó; aunque todo el camino iba preguntándome si en realidad me había hecho entender bien 🙂

HAHOE

La principal razón por la que fui allí, fue porque quería conocer la villa tradicional Hahoe, la cual está catalogada según la UNESCO como un lugar de herencia mundial en 2010. Desde hace 600 años viven allí los miembros de la familia Ryu, y de quien hay dos hermanos muy destacados, ya que para finales del siglo XVI ocuparon el cargo de primer ministro y un destacado en el confucionismo, que era la religión practicada por esa época. Hay una mezcla entre las casas de los aristócratas, con techos adoquinados y espacios reservados para hombres y mujeres exclusivamente, y las casas de la clase más baja, con techos de paja y de mucho menor tamaño. En el centro hay un árbol gigante que es considerado sagrado, y locales y turistas vienen a pedir deseos que escriben en papeletas que luego amarran a una cuerda que rodea el árbol. Cada seis meses hacen un ritual y queman todos los papelitos. Alrededor de la villa hay un río, razón por la cual la llamaron así. Ha agua y hoe círculo
En esta aldea además tienen un show tradicional de máscaras que es presentando en Enero y Febrero todos los sábados y domingos, y desde Marzo a Diciembre, los Miércoles y fines de semana, incluído el Viernes a las 2pm, en el cual el sarcasmo es muy marcado entre las diferencias de clases sociales y actividades moralmente mal vistas. Pero como faltaba solo un día para el fin de semana, y quería ver el show, preferí irme primero a visitar la escuela confucionista Dosan Seowon. Me encantó, no solo por las construcciones dentro, sino por la naturaleza que lo rodea.
Otro lugar apacible y donde se puede ir a pasar una tarde tranquila. El precio de la entrada $1.500₩ o 1.5USD. Para ir se toma el bus 567. Yo me alojé en un hostal cerca a la estación de tren de Andong, diagonal cruzando la calle está la parada del bus. Solo vale 1.300₩ el tiquete y son unos 45 a 50 minutos de recorrido. Allí hay un museo que cuenta la historia de Lee Hwang (Toegye) quien construyó la escuela.

Para Hahoe, la parada del bus queda casi en el mismo costado de la estación de tren y la frecuencia es de uno cada 50 minutos o 1hora y 10 minutos desde las 6.20am hasta las 18.20; y de regreso desde las 7.15am hasta las 19.00pm.

La entrada a la villa vale 5.000₩ y en los dos lugares hay disponible guía gratuita en inglés. Yo solo la tomé el segundo día, aunque solo por 40 minutos porque su almuerzo era a las 12 jaja. Esa es otra característica de los coreanos, que son absolutamente cumplidos con los tiempos. Mucho más que los Alemanes.

Luego de recorrer el pueblo por casi 3 horas, aunque se le puede dedicar más si se cruza el río, me fui para el show. Lo mejor de todo es que me hicieron participar en el show jaja. Fue divertido y al final me dieron un bonito collar de una máscara tallada en madera.

GYEONGJU

En Andong hay algunos templos y museos que se pueden visitar, pero yo estuve satisfecha con lo que visité, y esa tarde tomé un tren con rumbo a Gyeongju. A las 2 horas ya estaba allí. Valor del tiquete 8.300₩. Esa mañana había conocido en el hostal a una alemana que iría también allí, así que quedamos en encontrarnos en la noche y así fue 😊

Uno de los principales atractivos allí es el Estanque Anapji, en donde hay varios templos que se reflejan en el agua. La hora más recomendada es ir en la noche, ya que las luces iluminan las edificaciones, y su reflejo es hermoso. La entrada solo vale 2.000₩ o 2USD. Fue el único lugar en todo Korea que ví con muchos turistas, y casi todos eran orientales.

Para el siguiente día nos dirigimos a mi segunda razón de haber ido allí. Los tumulos del reino de silla. Un imperio que estuvo casi por mil años en la zona. Ellos decidieron enterrar a la monarquía junto con sus riquezas que incluían piezas de oro, uno de sus principales tesoros, bajo unas colinas que ellos mismos construyeron, y que hoy en día se pueden encontrar en varios puntos de la ciudad. Son muy bonitas. Pensaría uno que se está en la tierra de los teletubbies 😀

La ciudad es muy bonita. Tiene zonas con casas tradicionales llamadas hanoks y un puente atravesando el rio Hyeongsan.

BUSAN

Ya era hora de visitar mi último destino y el único que nunca fué invavido por Corea del Norte en la guerra: Busan

Tiene una zona de playas muy buena. Pero como mencioné anteriormente, el clima no estaba para un baño de mar. Lo que si vimos fué una exposición de figuras de arena increíble.

Luego decidimos ir a probar algo local… algo de lo que nuestro siguiente día hizo que estuvieramos algo mareadas, El Soju, que es la bebida local por exelencia. Hay de dos tipos. El de valientes, que se lo toman puro o mezclado con cerveza… y el de los que nos creemos menos valientes, pero que sufrimos más con la resaca del siguiente día por la cantidad de azucar que tiene con sus sabores frutales ;(

Uno de los lugares que más me gustó de Busán, fue el barrio llamado Gamcheon, que por alguna razón que aún no entiendo le llaman el Macchu Picchu Coreano. Está ubicado en una montaña y lo que más llama la atención es el colorido de sus casas. Es una zona que fue revitalizada y desarrollada por el gobierno con la ayuda del arte. Se pueden ver gran cantidad de murales y muestras artísticas muy bonitas.

Para llegar allí, la estación del metro se llama Toseong. Desde allí se toma frente al hospital el bus número 2. Lo mejor es que es gratuito

También fuimos al cementerio de la guerra de las Naciones Unidas, en donde se rinde homenaje a los caídos en la guerra entre las dos Coreas. En ella participaron 16 países, incluído Colombia. En este se aprende un poco de la historia que ningún país debería repetir

Y como es costumbre, no podía faltar la visita a un mercado local, y en este caso, por ser una ciudad costera, fuimos al mercado de pescado Jagalchi, en donde habían piscinas con gran oferta de pescado, pulpo, mariscos, y un  extraño molusco del que aún tengo grandes dudas si probaría en mi vida, ya que no parece precisamente un animal de mar.

Luego nos fuimos caminando por calles aledañas, viendo el comercio y probando aquí y allá comida callejera deliciosa que nos mostraba lo mejor de la gastronomía Coreana, que hasta hoy ha sido una de mis favoritas.

Así llegamos hasta la Torre Busán, que es muy similar a la que hay en Seúl. Decidimos no subir, sino solo apreciar la vista de la ciudad desde abajo. El acceso 8000, y está abierta de 10am a 11pm.

Y para cerrar el día y despedir la ciudad, nos fuimos a ver el puente Gwangandaegyo, que se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad, y tiene por qué con sus 7.4km de distancia e iluminación llamativa. Nos sentamos allí por un largo tiempo a esperar que oscureciera y ver como poco a poco iban apareciendo las luces de la ciudad. Luego caminamos por la playa y despedimos la ciudad con un típico BBQ Coreano 🙂

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