A Filipinas lo tenía dentro de los planes de mi travesía por el sudeste asiático, pero no pensé que fuera a ser el tercer país en mi lista del continente oriental. Incluso iba a ser uno de los últimos por visitar.

Pero por cosas del destino y después de hacer mi curso de buceo, supe que la isla de Palawan era muy famosa para esta actividad y conocí por el camino a una persona que estaba planeando desplazarse allí por los días en que estaría por vencerse mi visado en Tailandia, así que tomé la decisión de desviarme un poco y en vez de ir a Laos en bote como lo venía pensando, tome un vuelo a la ciudad de Manila.

En realidad no había investigado mucho de este país y para mi sorpresa, fue una colonia española por más de 300 años, razón por la cual es normal encontrar los nombres de ciudades, calles y de personas en español, pero hoy en día casi nadie habla el idioma, tal vez solo los más ancianos, ya que para el año 1898, Estados Unidos ayudando al país a liberarse de España, decidió luego tomar control del país, iniciando una guerra que duró 2 años y que terminó con un Filipinas rendido.

Ya en época de la segunda guerra mundial, en 1943, tuvieron la mala suerte de que Japón los invadiera y durante 3 años sufrieron atrocidades cometidas por ellos. Más de un millón de Filipinos murieron. Finalmente en 1946 fueron totalmente independientes y hoy en día con sus 7107 islas, se desarrollan como un punto turístico a nivel mundial por la riqueza de sus paisajes.

De España conservan la religión católica y de Estados Unidos el inglés, que es hablado por la mayoría de la población, lo que hace que sea más fácil para el turista el poder comunicarse.

En Manila pase mi primera noche y siendo honesta no me gustó mucho, sobre todo porque sentí que al reconocerme como turista me estaban haciendo un cobro mayor en el transporte.

En el avión había conocido a una Filipina que me hizo la recomendación de tomar un taxi blanco, ya que el taximetro iniciaba en 40unidades y no uno amarillo que iniciaba en 70. Recomiendo tener atención con este punto ya que hay dos tipos de taxis blancos, los públicos y los de servicio especial, que cobran como si fuera precio de vuelo internacional. Y ahí estaba yo, tomando el más costoso por error. Menos mal me percaté y evite un cargo exorbitante hasta la zona en que estaba ubicado mi hotel. Finalmente sin más remedio me baje de este carro y tomé uno amarillo, quien por evitarse el trancón que es el pan de cada día de la capital Filipina ingresó a la autopista, en la cual se debe pagar un peaje que vale 45pesos, casi 1usd, el cual debe pagar el pasajero. Fue así que me di cuenta que habría que tener precaución con este tema.

Al siguiente día ya estaba lista para el vuelo a Puerto Princesa, la capital de la isla de Palawan. 6.30am salía el vuelo con Air Asia, una de las aerolíneas de bajo costo en Asia. Muy cumplida y con buena atención.

Para ese día ya teníamos nuestra tarde reservada para bucear. Caminando por la población podría decir que éramos casi los únicos turistas del lugar.

Jeepnies y triciclos por todo lado, haciendo el tráfico lento y desordenado, pero al mismo tiempo muy pintoresco y diferente.

A decir verdad en Puerto Princesa no hay mayor actividad turística, así que después del buceo estábamos listos para dirigirnos el siguiente día al Nido, que es uno de los lugares más visitados por personas de todo el mundo por su belleza natural.

El buceo estuvo muy bien. Vi muchos corales que no había visto antes. Llenos de colores increíbles. Me gustó que era un bote pequeño, exclusivo para nosotros y lo mejor fue el final. Cuando salimos a la superficie había un doble arco iris que me dejo sin palabras.

A la mañana siguiente, antes de ir a El Nido, decidimos visitar el rio subterráneo, que es la mayor atracción turística de Puerto Princesa. Es el rio navegable más largo que existe en el mundo. Tomamos un tour que incluía transporte, guía, recorrido en el parque y almuerzo. Luego nos dejaría en un punto para tomar la van con destino al Nido. El valor 1800 pesos o alrededor de 36 usd, más 150 pesos o 3 usd como impuesto por ingresar a la reserva. Este tipo de impuestos son cobrados siempre, tanto en Filipinas como en Tailandia.

Desde Puerto Princesa hasta el siguiente puerto en donde tomaríamos el bote hasta la entrada del parque gastamos alrededor de una hora y media. Desde allí embarcamos en la típica embarcación Filipina, la cual tiene a cada lado una especie de aleta o brazo de bambú, que recorre el bote de principio a fin y que crea equilibrio en la embarcación.

 Unos 15 minutos después estábamos en la entrada del rio subterraneo, que fue catalogado en 1999 por la UNESCO como patrimonio de la humanidad y en 2011 se le dio el título de una de las 7 maravillas naturales del mundo.

De los quince kilómetros de longitud que este tiene, solo 1.5kms son navegables. De ahí en adelante solo investigadores han logrado llegar, aunque solo hasta el kilómetro 8.

Antes de subirnos al bote de remos que nos llevaría dentro, recibimos un control de audio con un menú variado de idiomas, que nos contaría la historia de este bonito lugar, hábitat del lagarto monitor que es el más largo de su especie, y centenares de murciélagos.

Lentamente el bote empezó a ingresar a la cueva. Botes entrando y saliendo para recorrer este kilómetro y medio de maravilla natural. Mientras tanto, el remero iba iluminando las diferentes formas que las estalactitas iban creando. Todas con su nombre. Hasta la cara de Jesucristo se forma con ellas. En el techo se ven los murciélagos, y recomiendan mantener la boca cerrada, para evitar que ingrese algún insecto, o en el peor de los casos algo menos deseado 🙂

Unos 30 minutos después ya estábamos fuera. Pudimos ver a unos lagartos que estaban pasando por ahí, y luego regresamos al puerto para el almuerzo.

Alrededor de las 2pm ya estábamos en la intersección de Buenavista esperando nuestro transporte. 500 pesos o 10usd para un recorrido de unas 5 horas más. Lamentablemente la van no fue nada cómoda y el espacio del equipaje era muy reducido. Estaban transportando unas cajas y unas bebidas así que el conductor pensó en la posibilidad de dejar mi maleta allí jaja. Lo sé porque me preguntó si tenía problema en dejarla para mandarla en otra van más tarde. En efecto no pasó y reacomodaron las bebidas bajo las sillas de los pasajeros.

La carretera está en buenas condiciones ya que es relativamente nueva, pero es bastante curvilinea y las vans van realmente rápido. Tampoco es que sea muy transitada y si se pasa de día los paisajes son absolutamente hermosos.

A eso de las 8pm estábamos llegando. No había casi turistas, tal vez porque ellos si vieron el estado del tiempo con anticipación y vieron el tifón que estaba por llegar, o simplemente porque aún faltaban unas semanas para la temporada. Fue una noche para ir a dormir temprano arrullados por el sonido de la lluvia.

El siguiente día amaneció gris. Pensamos en bucear en la tarde. Luego supimos que los planes allí son de todo el día y empiezan a primera hora y no alcanzamos a embarcarnos a tiempo, así que reservamos el plan para el siguiente día.

Encontramos un barco con actividades a bordo en las bahías aledañas así que nos embarcamos junto con una pareja de Estonia, otra de ingleses y un Filipino, más la tripulación. Pudimos hacer snorkel, kayak, stand up paddle, saltar desde el bote, tomarnos algunas bebidas y comer un almuerzo increíble, con el mejor pescado al horno que me he comido en años.

Y luego se vino la lluvia. Era el tifón. El barco se varó y finalmente tuvimos que hacer trasbordo. Pero había tan buena energía que nos reímos de toda la situación. Unos 45 minutos después estábamos de vuelta en el pueblo y con el reembolso del 50% del valor pagado por los pormenores jaja. Esa noche terminamos en karaoke. Por lo visto a los filipinos les gusta mucho. Y son muy buenos cantando.

Luego fuimos a dormir y a eso de la 1am el ruido de las ventanas movidas por el viento me despertó. Afuera se escuchaban cosas moviéndose y tuve miedo. En realidad mucho. Estaba esperando ver los triciclos volar jaja. Casi toda la noche hizo mucho viento. Los planes del buceo debieron cancelarse. Ninguna embarcación podía dejar el puerto. Incluso la marina Filipina había llegado en caso de que tuvieran que hacer una evacuación de emergencia.

Mi plan era quedarme 10 días en el Nido y de ahí desplazarme a las islas cercanas y conocer esos atractivos con aguas de azul intenso tan fotografiados y encontrados en la web, que yo también planeaba fotografiar, pero que no pude 🙁

Diez días de playa, brisa y mar, parecería que iban a ser de intensa brisa. La recomendación del lugar de buceo era volver a Manila ya que se veía la formación de un tifón más grande.

Paradójicamente frente al hotel había una cancha muy grande en la que los niños disfrutaban jugando futbol y beisbol bajo la lluvia y el barro de los charcos creados por la misma.

Yo me quedé con esas ganas de disfrutar del Filipinas paradisiaco que está creado en el imaginario de todos, y decidí volver a la gran ciudad, una urbe de más de 13 millones de habitantes. De ahí en adelante tendría 14 días para ver otra cara del país que originalmente me atrajo por sus playas, sin saber que el norte del país me dejaría muy satisfecha con sus terrazas de arroz 🙂

Información a tener en cuenta

* La moneda local es el peso Filipino. 100 pesos filipinos son aproximadamente 2usd

* De Puerto Princesa a El Nido en van son alrededor de 6 a 7 horas. Hay vuelos directos a El Nido desde Manila pero son mucho más costosos, por eso la mayoría de personas llegan inicialmente a la capital y luego se van por tierra.

* La forma más fácil y económica para transportarse en cualquiera de las dos poblaciones es en triciclo. Un transporte similar al famoso tuk tuk Tailandés, pero de cubrimiento metálico y más bajo. El precio es mejor negociarlo con anticipación para no llevarse sorpresas.

* El internet en Filipinas en general no es muy bueno, y menos en El Nido, así que hay que llenarse de paciencia. Tampoco hay líneas de teléfono fijo. Solo celular. No sobra tener una sim card; de hecho la aerolínea con la que voĺé que fue Philippines Airlines nos dio un desprendible para reclamar una a la salida del aeropuerto

* El idioma nacional es el Tagalog, a pesar de que hay más de 170 dialectos. Estas son algunas de las palabras que no sobra saber:

Buenos días Magandang Araw

Gracias Salamat

Adiós Paalam

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