Ya había cumplido con la primera parte de mi viaje por Java. Había tenido el gusto de recorrer los templos de Borobudur y Prambanan. Ahora era el momento de los volcanes.

VOLCÁN BROMO

El primero sería Bromo. Para llegar allí debíamos llegar a Probolinggo, que es una ciudad al nor-oriente de la isla. Para ello tomaríamos un tren, saliendo desde la estación Tugu, en el centro de Yogyakarta. Teníamos tres opciones:

Clase económica por 160.000 rupias o 12USD

Clase business, que iba desde 185.000 o 14USD rupias hasta 235.000 o 18USD

Clase ejecutiva que iba desde 265.000rupias o 20USD

Yo inicialmente pensé en clase business y reservaría el tren por la página web pero estaba con un alemán que no sabía si volaría hasta Surabaya y de ahí tomaría un tren, o si se iría conmigo. Finalmente resolvió que iría conmigo, con la mala suerte de que cuando verifiqué de nuevo, solo había disponible clase ejecutiva y a un precio bastante alto. Por esa razón nos fuimos directamente a la estación para ver si podíamos hacer algo al respecto, pero el resultado fue el mismo. Como estábamos sobre el tiempo hicimos la compra por 370.000 rupias o 27USD, quería ahorcarlo jaja, aunque la verdad al final lo agradecí porque fueron 9 horas bastante cómodas, ya que esta es la única clase que permite reclinar la silla, y proveen almohada y cobija

La única hora en que sale el tren es a las 9.56am, por lo que no es posible pasar la noche allí, así que en teoría se pierde un día, aun así para mí fue un buen momento para descansar ya que los días anteriores habían sido de bastante movimiento.

Llegamos a Probolinggo a eso de las 6 de la tarde. Yo había leído en gran cantidad de blogs que en esta ciudad había una mafia con el transporte, así que íbamos prevenidos. Sabíamos que debíamos dirigirnos hasta el terminal de buses para tomar una van para que nos llevara hasta Cemoro Lawang, que es la población en donde está ubicado el volcán. Pero también sabíamos que debíamos esperar a que la van llenara el cupo de 15 personas para que lograra recolectar los 525.000 rupias o 40USD que valía el recorrido, o simplemente pagarlos nosotros así fuéramos solo dos personas, porque claramente no había un solo turista más en el tren. La estación estaba sola y debíamos llegar esa noche porque el plan era ascender en la madrugada para ver el amanecer.

Decidimos echárnosla a la suerte y ver si por la aplicación Grab lográbamos encontrar algo, y tuvimos la suerte de que hubiera un carro disponible, y a un super precio para ser privado. A propósito, este es el Uber asiático. Solo nos saldría por 120.000 rupias o 9USD, en vez de 525.000. Pero no todo sería color de rosa. Cuando el carro llegó, nos empezó a pedir 300.000 rupias, lo que son 23USD. Yo saqué la negociadora que tengo dentro, y luego de al menos 20 minutos, logramos negociarlo por 180.000 rupias o casi 14USD. Sabíamos que estaba mal. De hecho luego lo reportamos en Grab, pero no teníamos otra opción. Era pagar eso, o ir hasta el terminal y pagar seguramente 525.000 rupias.

Luego de casi dos horas de recorrer los 48 kilómetros que separan las dos poblaciones, estábamos llegando a Cemoro Lawang, un pequeño pueblecito en la falda del volcán. Nos alojamos en una guesthouse llamada Otix, y por $170.000 rupias o 13USD compartimos una habitación. Y comimos en un lugar que se llama Warung Puput y queda en toda la curva para subir al volcán. Súper económico y delicioso. Su dueña es Puput

A la mañana siguiente estábamos a las 3.30am listos para empezar el ascenso al volcán. Salimos desde el hostel con dirección al hotel Cemara Indah, que es el punto de referencia para ubicarse mejor. Desde ahí se debe tomar a mano derecha y subir sin parar.

A esa hora están subiendo una gran cantidad de jeeps que son contratados por turistas que pagan un paquete para que los lleven al mirador. Ellos adicionalmente pagan una entrada de alrededor 15USD. Nosotros lo hicimos todo gratis. Por el camino no hay nadie que pida ninguna entrada ni nada parecido. Lo mejor de la hora y media de recorrido es el cielo. Llenito de estrellas. Alucinante 🙂

Hay dos miradores. El primero se llama Seruni Point 2. Como hasta allí suben los jeeps es una carretera bien formada. Allí se quedan muchas personas porque no quieren subir a pie el resto del trayecto. El segundo mirador es el King Kong Hill, que en realidad es el point 1. Antes de entrar por el portal de cemento, hay un caminito a mano derecha y gran parte del camino es entre arbustos y matorrales.

Amanece bien temprano. Antes de las 5am ya estaba empezando a aclarar.

Finalmente estábamos en la parte más alta. Había bastante gente. Igual nos logramos colar entre ellos y nos hicimos delante de la baranda para ver como el sol empezaba a alumbrar los volcanes, ya que no es solo el Bromo que se eleva a 2.392 metros, sino el monte Semeru con una altura de 3.676 y cuatro volcanes más que se han formado en el parque nacional Tengger Semeru.

Al principio se ve una capa frondosa de neblina y amanece a mano izquierda del volcán, por lo cual la mejor parte es cuando el sol se alza diagonal sobre el parque e ilumina espectacularmente los montes. Lo mejor de eso, es que la mayoría de gente ya se ha empezado a ir y el lugar queda solo para las personas que vamos sin ningún itinerario. Muchas fotos después, y ya sin neblina en la caldera de los volcanes, nos dispusimos a bajar para explorar de cerca el volcán.

Inicialmente caminaríamos, pero mi amigo alemán quería hacer el recorrido en moto. Allí no las rentan ya que no es común. Todo el mundo va a pie o en jeep. Pero siempre habrá un local que quiera unas rupias extras, así que lo logramos. Por 100.000 rupias o un poco menos de 8USD ya la teníamos con nosotros. Era mecánica, no la típica scooter, y no tenía espejos jaja. Pero lo mejor era la aventura, así que nos pusimos en marcha.

Lo que rodea el volcán se llama mar de arena, así que no es igual que conducir sobre pavimento y las llantas se resbalan un poco. Al principio algo raro, pero luego fue divertidísimo.

Una vez llegamos a la falda de la montaña debíamos caminar. Muchos caballos disponibles para subir. Muy flaquitos los pobres. Nosotros lo hicimos a pie. El sol estaba fuerte. Alrededor de 30 minutos después y de subir unos 250 escalones, llegamos al cráter. Wow! Increíble. Se escuchaba hervir la lava, y cuando el viento soplaba en dirección contraria, incluso se podía ver.

El dios Hindú Ganesha cuidando de la comunidad Tengger, para que el volcán no erupcione. Y ellos llevándole ofrendas de flores para agradecer que siga así. A propósito, el nombre del volcán Bromo viene de Brahma, que es el dios de dioses en el Hinduismo.

Mi experiencia: felicidad total. Recomendadísimo. Sobre todo la parte del cráter.

En este video toda la experiencia 🙂

Ya era hora de irnos porque nos esperaba un tren en Probolinggo para llevarnos a Banyuwangi, población cercana al volcán Ijen. Lo único malo es que nuevamente teníamos que negociar el transporte. Había la opción de irnos en moto por $100.000 rupias o casi 8USD cada uno más maletas, opción no tan cómoda para un trayecto tan largo, o pagar la van de 15 pasajeros por 525.000 rupias. Encontramos a una Finlandesa y luego de mucho insistir, logramos que nos llevara a los tres por $400.000 rupias o 31USD y logramos llegar a tiempo para tomar nuestro tren de las 4pm.

VOLCAN IJEN

Para dirigirnos a Banyuwangi si tomamos el tren en clase económica, y nuevamente agradecí que el trayecto anterior lo hubiéramos hecho en ejecutiva jaja. Ibamos rodilla con rodilla con una pareja ya adulta de Indoneses. Menos mal se bajaron rápido y nos pudimos estirar un poquito… solo un poquito!

Unas tres horas más tarde llegamos. En la estación nos encontramos con dos franceses y una islandesa que habíamos conocido en Bromo y nos fuimos al mismo hostal, llamado Panorama. Y allí conocimos a tres holandeses y dos alemanas. Todos iríamos al volcán.

Un día de descanso para recuperar fuerzas e ir a rentar las motos que nos llevarían hasta la falda del volcán. Pagamos por ellas 120.000 rupias o 9USD, y nos prestaban las máscaras para ponernos una vez llegáramos al volcán.

A las 12 de la noche estábamos montándonos en las motos con destino Ijen. Yo había “dormido” tan solo una hora, pero estaba tan emocionada que eso no importo.

48 kilómetros más tarde y luego de algunas paradas porque la moto no subía tan fácil a dos personas por las empinadas curvas, llegamos a nuestro destino. Para ingresar a este volcán si se debe pagar la entrada. 100.000 rupias (8USD).

Nos esperaban 3 kilómetros de una empinada y oscura subida. Nos hicimos con unas linternas para ponernos en la cabeza y empezamos a ascender. Ejercicio de ese bien intenso! Una vez se paga la entrada no es necesario ir con guía. Simplemente se sigue el camino.

En el trayecto nos íbamos cruzando con hombres ofreciéndonos servicio de taxi, que no era más que una carretilla en la que el pasajero va cómodamente sentado, mientras que el taxista va matándose la espalda.

Un poco menos de dos horas después ya estábamos en lo más alto de la montaña a 2.386 metros. Era hora de ponernos las máscaras anti gas. Y sí que las íbamos a necesitar.

Desde ese punto empezaríamos a descender 300 metros hasta llegar al nacimiento del sulfuro que es extraído a diario por los mineros Yo había leído mucho sobre esto, pero nunca me imaginé cómo sería.

La razón por la que se sube a esa hora? Resulta que este volcán emite unas llamas azules que alcanzan hasta 5 metros de altura según lo que he leído. Y por supuesto solo se pueden ver de noche.

A medida que descendíamos, iban apareciendo los mineros subiendo pesadas rocas de este mineral amarillo fluorescente que es utilizado para una gran cantidad de artículos que a diario consumimos, como lo son los pesticidas, los neumáticos, los fósforos, el jabón, y el maquillaje entre otros. Es un camino lleno de piedras irregulares, y solo una baranda que sirve de soporte para los trabajadores.

En teoría el descenso está prohibido para los turistas, pero todo el mundo quiere ver las llamas azules.

Yo la verdad no vi ninguna, aunque mis amigos de viaje dijeron que vieron una chiquita. En realidad estaba cegada con los gases que emitía el lugar. La sensación de estar allí era un poco aterradora en ese momento. Mientras el viento llevara el gas directo a nosotros no había más remedio que tratar de aguantar la respiración para que no se metiera este ardor en la nariz y garganta y cerrar los ojos. Me pregunto aún cómo hacen a diario estos pobres hombres para estar allí?

Según un guía que nos cruzamos más adelante, la mina es propiedad de China, y le pagan a estos mineros 1.000 rupias por kilo, lo que equivale a 0.76 centavos de dólar. Lo máximo que pueden subir por trayecto son 80 kilos; es decir un poco más de 6USD. Lo normal es que hagan dos viajes por día, es decir 12USD por un trabajo que desde cualquier punto de vista es absolutamente duro. Aun así estos hombres siempre llevan una sonrisa en la cara y tratan de que el turista les ayude en algo. Yo les dejé mi linterna y máscara, ya que muchos de ellos ni eso llevaban.

Una vez amaneció subimos a mitad del sendero para apreciar la laguna verde, que está catalogada como la más ácida y por lo tanto corrosiva del mundo. Abajo la verdad ni me atreví a acercarme. No quería ahogarme jaja

El paisaje en general parecía de otro mundo. Como si estuviéramos en otro planeta.

Por el camino uno de los mineros nos preguntó si queríamos levantar la canasta… tocaba intentar!! En el video toda la aventura, incluído el levantamiento de pesas jaja 🙂

Ya era hora de ir a descansar. habían sido días duros y de poco sueño.

Esa noche me dirigiría a Surabaya en tren y terminaría mi aventura en Indonesia. Tomaría un vuelo con destino Ho Chi Minh en Vietnam, con una parada breve en Singapur.

Se que no es la última vez que ire a este país. Los orangutanes me esperan pronto. Estoy segura 🙂

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