Existen diferente tipos de viaje, y el familiar es uno de ellos.

Hace un par de meses, mi mamá decidió reunir a sus cuatro hijas.  A las tres mayores con sus respectivos esposos e hijas… y a mí, la oveja viajera de la familia. Dijo que quería ir a algún país al que no hubiéramos ido antes, y en el cual hablaran español. Al final decidimos que Chile era el destino perfecto.

Nada de agencias de viajes ni planes comprados desde Bogotá. Viajaríamos a mi manera. Pregunté a amigos que ya habían visitado Chile, y me recomendaron muchos lugares, y al final decidimos que visitaríamos Santiago, el Valle del Elqui, y  Valparaiso – Viña del mar.

Llegaríamos a Santiago  y teníamos 8 días para recorrer el país y habíamos resuelto trasladarnos por tierra. Pasaríamos 3 noches en la capital, luego iríamos a ver las estrellas en el Valle, al cual destinamos 2 noches, y terminaríamos en el bohemio Valparaíso.

Un viaje de 12 personas nunca es igual a un viaje individual, y coordinar a tantas personas no es tan fácil. Hay que encontrar actividades que sean emocionantes para todos y que sean aptas para personas de todas las edades y con todos los estados físicos. Otro factor importante es el tiempo. No es lo mismo estar listo y llevar algo de comer para el camino y desayunar mientras se explora, que preparar un desayuno familiar y terminar saliendo 2 horas más tarde de lo que se tenía planeado.

No obstante, este viaje fue muy especial porque hacía muchísimos años no estábamos todos juntos, y tuvimos la dicha de vivir experiencias nuevas para casi todos, entre las cuales estuvo el conocer la nieve, ya que en Colombia no tenemos estaciones y solo es posible verla si se han visitado los nevados; hasta alojarnos en una casa fantasma en Valparaiso. Sí! Creo que es algo que ninguno de nosotros olvidará.

Para mí lo mejor de Chile son los paisajes y la variedad de los mismos. En esta semana de visita, pudimos ver la nieve, recorrer un paisaje árido y también ir a la playa. Y eso que no visitamos la región más nórdica, el desierto de Atacama, que es el desierto más árido del mundo; ni la parte sur, que incluye los glaciares en la Antártica.

Chile es el país más largo del mundo, con una extensión de 4.329km, aunque también es uno de los más angostos con solo 180km de ancho. Definitivamente hay mucho más que explorar y en un futuro si puedo lo haré.

Y con esta vista de los andes, comienza este viaje inolvidable…

Para resumirlo, creé mi top diez de lugares y cosas que más disfruté mientras estuve en el país Austral:

  1. Visitar el barrio Bella Vista. Esta es una zona muy bohemia de Santiago de Chile, en la que se encuentran bares, restaurantes, pubs y cafés. Lo recorrimos la noche que llegamos de viaje y pudimos disfrutar de unos buenos vinos. Durante el día, se puede visitar la casa La Chascona, que pertenecía al poeta Chileno Pablo Neruda.

2. Pasear por el centro histórico. La mayoría de las ciudades hacen un tour gratuito, y Santiago no es la excepción. Se puede hacer todos los días a las 10am y a las 3pm con www.freetoursantiago.cl. El punto de encuentro es la catedral de la Plaza de Armas y se recorren los puntos más importantes a nivel histórico y gubernamental, así como lugares emblemáticos como los cerros de Santa Lucía y San Cristóbal. Hay una calle muy bonita que se llama Nueva York y es en donde está situada la Bolsa de Comercio. Se siente un poquito como estar en wall street 🙂

Me llamó mucho la atención la celebración del día del Patrimonio Cultural Chileno, a la que llegamos por casualidad ya que íbamos a ver el cambio de guardia que se hace cada dos días frente a la casa de la moneda, que es la sede de la presidente de la repúbica. Hace 19 años se celebra este día el último domingo del mes de Mayo, y es una oportunidad para que los Chilenos conozcan su  identidad a partir del patrimonio. Y cómo lo logran? Los edificios públicos abren las puertas a los visitantes, y las fuerzas armadas hacen actividades que permiten a los ciudadanos ser partícipes de las mismas. Muy interesante. Y todo es gratuito!

  1. Recorrer el mercado Central. Esta es una construcción de 1872 y está catalogado como monumento histórico. Como en todo mercado, hay puestos de venta de pescado, carne, abarrotes y artesanías, por lo que ví. Esos mismos alimentos, son los que utilizan en los restaurantes para preparar los platos emblemáticos de la gastronomía local. Me gustó mucho que hay varios artistas y cantan y tocan instrumentos mientras se come. Para mí es un punto obligado al que hay que ir en Santiago.

A pocos pasos del mercado central, está la Piojera, un bar tradicional que funciona desde 1896. Allí se han  reunido por años políticos, artistas, personas de la farándula, militares, la clase obrera, estudiantes, turistas, y en general cualquier persona que quiera vivir la cultura popular Chilena. Lo más famoso de este lugar, es una bebida que va muy a tono con la geografía del país y se denomina Terremoto. Está hecha a base de pipeño, que es un vino blanco elaborado con uva sin ninguna denominación especial, helado de piña, granadina, y fernet, si se quiere hacer más fuerte. Y si con el terremoto no es suficiente, se puede tomar una réplica. Yo justo lo visité el 21 de Mayo, que es una celebración importante para el país y para los marinos porque celebran el día de las glorias navales. Por supuesto ellos estaban de fiesta 🙂

  1. Comerme un bistec a lo pobre. Este plato es básicamente una cama de papas fritas, con un bistec freído sobre ellas, cebolla y huevos fritos en la parte superior. Es una verdadera delicia llena de calorías, que me cayeron perfectamente bien para el frío que estaba pasando en el nevado Chileno. El nombre de este plato proviene del “boeuf au poivre”, plato francés que traduce carne a la pimienta, y que al no ser bien pronunciado por los lugareños, se transformó en un bife a lo pobre. Recomendadísimo!

5. Ir a Valle Nevado y ver como mi mamá se desliza en un trineo sobre la nieve. Este en realidad fue el plan favorito de toda la familia. Este nevado está muy cerca de Santiago, y aunque la carretera es bastante curvilínea, vale la pena cada minuto de recorrido. A medida de que se va subiendo la montaña, el paisaje árido se va transformando en un paisaje lleno de nieve que es divino a la vista. Aunque la temporada de invierno no había comenzado como tal, ya había visitantes. Paramos en un punto al comienzo de la carretera que renta botas y en general toda la vestimenta necesaria para la nieve, así como unas cadenas que hay que ponerle a las llantas de los carros que hacen tracción con la carretera. El punto más alto se llama Valle Nevado y allí es el centro de ski. Hay restaurantes, no tan económicos, así como tiendas deportivas. No sobra llevar algunos pasabocas para pasar el día. Unos pocos kilómetros antes, hay un punto llamado Plaza de los Pumas. Ahí está permitido utilizar los trineos que se traen consigo. Que buen plan. No paramos de reírnos. Además los paisajes son alucinantes.

6. Ir a una pisquera en Valle del Elqui. Nosotros nos decidimos por una pequeña y familiar llamada Los Nichos, www.fundolosnichos.cl  y se llama así por la similitud que tienen los espacios en donde se ponen las botellas a los nichos de un cementerio. La razón por la cual está diseñado así, es porque el dueño de la misma, el Sr. Rigoberto Rodríguez Rodríguez, quien tenía un espacio subterraneo dedicado al ocio con sus amigos, quienes tenían la facultad del buen beber, quería que estos fueran enterrados en ese espacio, con la posibilidad de resguardar su tumba con vino dulce para que los acompañara por la eternidad. Al final no se hizo realidad, pero cada nicho tiene una dedicatoria un poco graciosa a sus amigos borrachitos.

En el tour explican el proceso de elaboración del licor, dan una pequeña muestra y se puede comprar el producto. Nosotros preparamos unos buenos pisco sour que disfrutamos en las cabañas que rentamos en www.elquimista.com, que son divinas y con precios muy asequibles.

7. Aprender sobre la historia de Valparaiso, que fué declarado Patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 2003, y la antigüedad de sus construcciones, que traen consigo a sus habitantes de siglos pasados. Nuestra casa, estilo alemán, construida en 1904, tenía según su dueño, los espíritus de una niña rubia, un marinero y una señora. Menos mal no los vimos, como sí lo hicieron otras personas que rentaron la casa; pero si nos movieron las cobijas, nos abrieron los armarios, rasgaron las paredes de una de las habitaciones y causaron un nerviosismo colectivo que me causa gracia ahora que lo recuerdo.

Esta colorida ciudad fue un puerto habitado por muchos Ingleses, Alemanes, Franceses y Norteaméricanos, quienes llegaron alrededor de 1820, y crearon pequeñas comunidades principalmente en Cerro Alegre y Cerro Concepción, que son muy turísticos hoy en día, más que los otros 47 cerros de la ciudad, a los cuales se acceden por medio de ascensores y están repletos de hostales, restaurantes, cafés y pastelerías exquisitas. Ellos trajeron consigo su religión, por lo que se pueden encontrar iglesias anglicanas, luteranas, presbiterianas entre otras. En esta ciudad,  Pablo Neruda también tenía su casa llamada La Sebastiana.

8. Ver un atardecer en Viña del mar, no sin antes haber comido un plato típico en el restaurante Donde Willy, que incluso fué destacado por el diario The New YorkTimes como uno de los “semiocultos placeres culinarios”. Lo atiende su dueño, Guillermo Valdivia, quien es absolutamente encantador. Su atención es excelente 🙂

9. Parar en el Parque Eólico Canela a tomar un descanso y hacer un mini picnic. Camino a Valparaíso, viniendo de Valle del Elqui,en la región de Coquimbo, está este parque, en donde hay molinos de viento generadores de energía. También hay un reloj solar. Es un espacio muy tranquilo , bonito y diferente. Para conocer más este es el link www.enelgeneracion.cl/es/conocenos/nuestronegocio/canela/Documents/index.htm#

Después de esta parada, es imperdible comerse una empanada de queso, con un jugo de papayuela en la hacienda Huentalauquén, que está ubicada en la Ruta 5 Norte, que es la misma Panamericana y que tiene más de 50 años de trayectoria como empresa familiar. Es muy cerca al parque Eólico.

10. Ir a un viñedo en la región de Casa Blanca. Yo recorrí Viña Casa del Bosque www.casasdelbosque.cl,que ha sido elegida dos veces como viña Chilena del año en 2013 y 2014. Queda más cerca a Valparaiso, a tan solo 30 km de distancia, aunque es cerca a Santiago también. Los separan 70 km. Su restaurante Tanino también es muy bueno y la vista a los viñedos lo hacen más especial. Hacen toures que por supuesto incluyen cata de vino.

Chile tiene una oferta increíble de esta bebida y los precios son muy económicos. En los supermercados hay una gran variedad y puede ser más barato que comprar agua 🙂

Y a pesar de que no lo logré,  cosa que no he podido superar aún, ya que era mi gran ilusión, y hubiera sido mi momento número 11, recomiendo visitar Valle del Elqui y disfrutar de una noche estrellada. Los cielos de esta región son conocidos por su nitidez. Lamentablemente cuando yo fui el cielo estaba totalmente nublado y hasta nevó, por lo cual no hubo recorridos. Bueno… no siempre todo sale como se planea.

Hay varios observatorios como Cancana, www.cancana.cl, Nómade, www.nomadeelqui.cl, o el observatorio de la municipalidad de Vicuña,  Mamalluca.

Yo le quedo debiendo a Chile una visita en el futuro y por un tiempo más prolongado, para poder conocer mejor de su cultura y disfrutar mucho más de sus paisajes. Definitivamente Patagonia está en mi lista de viajes por hacer.

Chile! Destino muy recomendado.

4 Replies to “VIAJANDO EN FAMILIA POR CHILE. MI TOP 10”

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