Hoy hace 9 meses emprendí camino a un viaje que sinceramente no tenía idea de cómo iba a ser. Un año atrás había estado en Europa por cuatro meses y medio, pero había sido diferente. No mejor ni peor. Simplemente diferente. Y quería explorar un continente nuevo, que me trajera nuevas experiencias y retos, así que decidí que el sudeste asiático era la mejor opción. Un destino lleno de lugares increíbles y seguro para una mujer viajando sola.

Durante estos meses he recorrido nueve países y he visto de cerca culturas que jamás pensé ver en mi vida. Singapur, Tailandia, Filipinas, Emiratos Arabes, Indonesia, Vietnam, Laos, Camboya y Malasia. Países con una cultura tan diferente pero a la vez similar a la nuestra…

Budismo, Hinduismo, Islamismo, Cristianismo, Catolicismo, Protestantismo, Taoismo. Religiones que aún no termino de entender. Todas con cosas positivas como negativas, que hacen que los pueblos tengan fé en algo y salgan adelante de algún modo, pero en donde la mujer lamentablemente en algunos casos sigue siendo vista como un ser inferior, o simplemente con menos privilegios o derechos. Eso es algo que entiendo aún mucho menos, y pienso lo privilegiada que fui al nacer en una familia que me ha dado la libertad de ser quien yo quiero ser.

Muchas veces me preguntan si estoy casada, si tengo hijos y no entienden tal vez el hecho de que una mujer después de los 35 esté soltera y pueda recorrer el mundo sola. Tal vez en Colombia para algunas personas tampoco tenga sentido. Lo que yo sé es que mi decision de iniciar esta travesía ha sido la más acertada de todas y tomaría la misma decisión mil veces más si así tuviera que hacerlo.

Pero y cómo han sido estos meses lejos de casa? Algunos pensarían que por estar viajando, todos los días deben ser increíbles. Pero estas no son unas vacaciones sino mi vida en otro lugar del mundo, y como todos tengo días perfectos y otros no tanto. Días que recordaré toda mi vida por lo increíbles que fueron, como el bucear con mantarayas y tortugas, caminar junto a elefantes, ver orangutanes en su habitat, ascender a volcánes en actividad, pasear en jeep por la dunas del primer desierto que visitaba, ver los mejores atardeceres de mi vida y miles de maravillas más; y otros que quisiera que no hubieran llegado, como el hecho de que mi papá también emprendiera un viaje casi al mismo tiempo que yo, pero sin retorno.

Tengo miedos? Claro que sí. Muchos, pero sigo adelante sin parar, así haya momentos en que me sienta débil y vulnerable. Pero recuerdo que la decisión que tomé conlleva muchas cosas, y no voy a dejar que días malos opaquen los increíbles momentos que he tenido.

En estos meses me he ilusionado y he sido feliz, pero también se me ha roto el corazón. He entendido el valor de una amistad y de estar junto a esos amigos con los que he pasado momentos inolvidables, pero también el goce de la soledad y de no estar haciendo nada. He entendido que hay que dejar ir, y que las cosas no siempre se dan como yo quiero que se den así duela.

He aprendido más de geografía e historia que lo que recuerdo haber aprendido en el colegio. Y al menos conozco tres palabras del idioma de cada país que visito, porque considero que al menos debo saber como decir hola, adiós y gracias en un territorio que me abre sus puertas para explorarlo. Además ayuda mucho, sobretodo para crear una conexión con quien nos relacionamos en el día a día. Porque no hay mejor forma de conocer un lugar que interactuando con los locales. Ellos nos muestran mucho más que un monumento.

También he aprendido que una sonrisa es más importante que cualquier palabra, y rompe cualquier barrera idiomática y cultural.

Ahora soy más confiada y mucho más descomplicada. Se puede vivir con poco y ser totalmente feliz. Lo veo a diario en mi travesía. Siento que entre más tenemos, más esperamos y eso puede generar insatisfacción e infelicidad.

Estoy agradecida por tener la fortuna de estar haciendo este viaje, lleno de aventuras y sin muchos planes. Simplemente me dejo llevar y sin planear mucho he encontrado lugares increíbles. Este viaje no tiene nada de lujoso. Vivo bien pero barato. Con lo básico. Comiendo comida local de los puesticos de la calle, y alojándome en hostales o albergues familiares, teniendo en cuenta que aveces las opciones son muy restringidas y hay que tomar la única alternativa que haya. Me he demostrado lo guerrera que soy y que puedo llegar a ser y eso me encanta. No quiero ser una princesa que no sabe nada del mundo real.

En estos meses he conocido personas encantadoras y que ahora son mis amigos. Aunque también he conocido personas que no han aportado nada en mi vida. También he visto que el racismo existe y la superioridad en el color de la piel está aún latente, pero también he visto a quienes luchan por una igualdad para todos en este mundo tan grande pero a la vez tan pequeño en el que vivimos hoy en día. He visto la sencillez de la gente de aquí, y su interés por conocer de nosotros. Siempre queriendo saber de dónde venimos y pidiendo una foto para tenerla con ellos. Eso sí, a cambio yo también quiero la mía 🙂

Este viaje me ha permitido tener una conexión increíble con la naturaleza y me siento libre al poder estar en ella en cualquier momento que quiera. Rios, cascadas, montañas, desiertos, playas, manglares, volcanes, campos, selvas… todo tan increíble y perfectamente puesto allí, que duele pensar que está corriendo peligro de ser destruída. Y lo mejor de ella, sus habitantes los animales. Me aterra saber que muchos de ellos están en peligro de desaparecer por las ganas del hombre de querer controlar todo y sacar ganacia de un mundo que está gritándonos que dejemos de dañarlo.

Será tan difícil que vivamos todos en el mismo lugar sin afectarlo negativamente? Yo quisiera poder hacer mucho más por él y aveces me frustra ver paraisos consumidos por el plástico y animales encadenados o drogados para el entretenimiento del turista. Me pregunto si no sería mejor ver las cosas en su lugar como debería ser, y tener el placer de ver a los animales en libertad si ellos nos permiten hacerlo 🙁

Aún me quedan algunos meses para seguir descubriendo un poco más de este continente, y quiero poder continuar viajando de este modo por mucho más tiempo, de hecho por el resto de mi vida. Viajar lento y sin preocupaciones, siguiendo mis sueños y haciéndolos realidad.

A quienes tienen incertidumbre o miedos, viajen sin temor. El viajar las hace valientes, arriesgadas, seguras de si mismas, creativas, fuertes pero a la vez más sensibles, más sociables, y desarrollan su sentido de ubicación y planeación. Viajen y vean el mundo con sus propios ojos y lo bonito y feo de él, y siempre piensen cómo pueden aportarle al mismo para hacerlo mejor. Piérdanse, así conocen mejor; pregunten, así entablan relaciones; prueben, se podrían sorprender con sabores nuevos; bailen ritmos nuevos; mojense y despelúquense que a nadie le importa cómo se ven más que a ustedes; ensucience que así se goza más…

Vida hay una sola y se vive mejor viajando.

8 Replies to “VIAJAR COMO UNA DECISIÓN DE VIDA”

  1. Me gusta tanto tú historia, tu vida, la decisión que tomaste… Ya sabes que te envidio de manera sana claro 😁 estoy seguro que eres pura inspiración para mucha gente , para mí lo eres.

  2. Hola tu mensaje es muy inspirador porq en este momento estoy sin trabajo y mi único sueño es viajar, tengo 39 años y tú cómo hiciste para ahorrar dinero y cómo sabes cuánto gastar cada día?

    1. Hola Paulina! Gracias por tu mensaje. Pues bueno, te cuento que ahorre los años que estuve trabajándo en Bogotá y lo hacía gastando dinero solo en lo que realmente necesitaba. Nada de lujos. Lo de saber cuánto gastar al día, tengo en promedio 30USD como tope, y lo mezclo entre alojamiento, transporte, comida y alguna visita que quiera hacer a algún sitio turístico. Asia es una muy buena opción porque es muy económico. Puedes comer por 1USD y dormir por 5USD. Lo importante es ser organizada con el dinero. Y si es así, se puede viajar por más tiempo del que piensas.

  3. Hola Ericka! Me ha encantado tu post! Has resumido muy bien una gran cantidad de emociones y vivencias. Me siento muy identificada contigo, sólo que yo aún no he salido sin billete de vuelta, la decisión la tengo tomada, y tengo mis planes, pero aún me falta un tiempito. Hasta que eso ocurra mi cabeza gira alrededor del viaje que haré, es lo que mueve mi mundo ahora mismo. Hasta entonces sueño con sentir lo que tú has contado aquí, paisajes, sabores, animales, personas… Mujeres como tú son las que me inspiran y me animan a seguir mi camino, a saber que se puede!
    Eres un modelo. Ánimo con todo!
    Irene (elmundomijardin.com –> un intento de blog para cuando dé el gran salto jejeje )

    1. Hermosa!
      Muchas gracias por tu mensaje. Disúlpame la demora en responder. Me alegra un montón el poder ser parte de una gran decisión que va a llegar a su debido tiempo para ti. Aveces toma tiempo y hay miedos, pero te aseguro que lo que obtienes es gigantezco. Los aprendizajes, las vivencias, las personas que conoces, el poder ver culturas tan diferentes. Muchisimo ánimo y espero que me cuentes cuando des este gran paso. Un abrazo desde Turquía 🙂
      Y con toda con el blog. No esperes a viaje, porque mientras se viaja aveces es difícil escribir jejeje.
      Un abrazo 🙂

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