Esta vez decidí explorar un poco de mi país, y me vine para la región de Antioquia, ubicada en la parte Noroccidental Colombiana. Su capital es Medellín y es denominada la ciudad de la eterna primavera, ya que goza de un excelente clima durante todo el año. Para mí, uno de los mejores del mundo.

A pesar de que la ciudad cuenta con su propio terminal aéreo, la mayoría de los vuelos llegan al aeropuerto Jose María Cordova, ubicado en una población cercana llamada Rionegro, a 36km de distancia.

Mi vuelo salió de Bogotá temprano en la mañana, y esa noche me alojaría en Rio Negro, porque quería visitar de nuevo un pueblo que hacía muchos años había recorrido y me había encantado por una atracción turística llamada la piedra del Peñol. Este lugar se llama Guatapé.

Como era la hora del desayuno, no podía dejar pasar la oportunidad para comerme un rico calentado paisa, que es básicamente una mezcla de arroz, fríjol rojo, muy popular en la zona, carne y huevo para hacerlo más suave, con un huevo frito en la parte superior, y unas buenas arepas paisas, que son hechas de maíz blanco. Nada mejor que acompañarlo de chocolate caliente y jugo de naranja.  Lo de paisa, es porque este es el gentilicio utilizado para los habitantes de esta zona.

Una vez terminado el desayuno, me concentré nuevamente en mi recorrido del día. Guatapé está ubicado en la parte oriental antioqueña y a un poco más de una hora de Rionegro y a dos horas de Medellín. Para llegar allí, tomé un bus de la empresa San Rafael, que se identifica por ser de color rojo, en un cruce que se llama Belén, el cual me llevaría directamente a Guatapé por $8,000COP, que es un poco menos de 3USD. Llegué allí gracias a que el conductor del bus del hotel me dejó en este cruce para facilitarme el recorrido. Eso es de destacar, ya que las personas de esta región son muy amables y ayudan mucho al turista. Sí él no me hubiera dejado allí,  habría tenido que bajarme en la segunda rotonda luego del aeropuerto y tomar el mismo bus por un poco más de dinero ya que está más retirado.  Y si el origen es Medellín,  cuesta $13.500COP, que son aproximadamente 4.5USD.

Ya en Guatapé, llegué a la plaza principal, admiré su iglesia, que en su interior está completamente cubierta de madera, y luego comecé a recorrer sus calles coloridas, descubriendo la característica que tienen todas sus casas. Son unos zócalos ubicados en la parte inferior de las construcciones, las cuales representan desde figuras variadas, hasta historias locales a nivel social, político y cultural. A pesar de que en esta ocasión el clima estaba lluvioso, valió mucho la pena.

Luego de una caminata acompañada de una amiga canina que hice por el camino, ya estaba lista para visitar la piedra El Peñol, o piedra de Guatapé, la cual es llamada de estas dos formas porque cada uno de estos dos lugares se la adjudica. Cabe anotar que la gran roca está ubicada antes de llegar a la población, y muchas personas se dirigen primero a esta atracción. Yo simplemente preferí empezar por lo más lejano, para ir retornando paulatinamente a mi origen.

Resulta que hasta los años 70’s, el pueblo llamado El Peñol, fundado en 1714, estaba ubicado en el lugar en que hoy en día se encuentra localizada la represa generadora de electricidad a gran parte del territorio Colombiano.

La construcción de esta represa comenzó en 1972, y empezaron a ser desalojados los habitantes a un nuevo pueblo que llevaría el mismo nombre y que está actualmente ubicado a 11 kilómetros y medio de distancia de la misma.  Ya en 1978, toda el área había sido inundada por el río Nare. Este era un valle muy productivo, generador de maíz principalmente. Después de este triste acontecimiento para los lugareños, debieron adaptarse a las nuevas condiciones y aprender a cultivar en las laderas, y a incluir al turismo como sustento económico, el cuál ha sido mejor aprovechado por Guatapé, que ahora está constituído como municipio y solo dista a 4km de distancia de esta pieza que al parecer es una de las más grande que se puede ascender a pie hoy en día.

Esta represa cuenta con 1.240 millones de mts cúbicos de agua, y actualmente se pueden realizar deportes náuticos,  pesca, y para quienes disfrutan de la adrenalina, parapente y hasta un paseo en cable que es muy recomendado.

Desde Guatapé hasta la piedra solo hay 10kms de distancia y se puede llegar de varias formas. Las más comunes son  dos: En unos pequeños carritos muy coloridos, que cobran  $10.000 pesos colombianos, o 3.5USD y tienen capacidad para 3 personas, o en jeep, que tiene un valor de $2.000 pesos por persona, que equivalen a menos de 70 centavos de dólar. Esa fue la opción que tomé, porque no tenía dos personas más que me acompañaran en la primera opción. Estos jeeps son clásicos en la región y uno termina sentándose en cualquier lugar donde se pueda. A mi me tocó en la orillita de la puerta y sostenida del techo!

Este me dejó en una pequeña carretera que conduce al monolito. Yo decidí caminar, para poder admirar y fotografiar la belleza de los paisajes, y ver cómo iba acercándome a la grandeza de la piedra. Solo me tomó unos 15 minutos.

Ya en la taquilla, se debe pagar $18.000COP o 6USD para acceder a uno de los mejores miradores en los que he estado. Son 659 escalones para subir el área que cubre la piedra natural, pero si se quiere llegar hasta el tope máximo del mirador de 360 grados, construido en la punta de la misma, son 740.  Suena mucho, pero en realidad no es tanto. Se puede ir subiendo al paso que se desee. Hay una escalera para subir y otra para bajar, así que eso facilita la movilización. Arriba hay tiendas para comprar recuerdos, así como para refrescarse con alguna bebida.

Pero y de quién era esa piedra? Quién puso esa escalera para poder ascender? Pues en 1954, el Sr. Luis Villegas, quién era el dueño de la misma, se dio a la tarea con dos de sus amigos Pedro Nel Ramírez y Ramón Díaz, de crear poco a poco una escalera de madera que iba pegada a la roca y que en poco menos de una semana lo llevó a la cúspide de lo que hoy en día es un atractivo turístico que visitan turistas locales y cada vez más, turistas internacionales, en realidad bastantes.

A medida que se va subiendo, la vista se convierte en algo magnificente. Son como pequeñas islas alrededor de este peñol. Lamentablemente en esta ocasión, a medida que ascendía, se cubría un poco más de neblina. Agradecí el haber podido visitar anteriormente este bonito lugar cuando hacía sol, como se puede ver en la foto 🙂

De igual modo lo disfruté un montón. Estuve alrededor de una hora en el mirador, aprovechando los segundos es que el paisaje lograba divisarse y tratando de tomar algunas fotos que mostraran su belleza. Resultado: Una ducha natural que cambió mi apariencia original, y nuevos amigos Dominicanos, que a propósito, hicieron mi vida mucho más fácil ese día, ya que me transportaron hasta un punto en el que pude tomar transporte hasta mi hotel súper fácil.

Alrededor de las 4:30 de la tarde descendí y en compañía de 4 amigos dominicanos y dos paisas muy queridos, salí rumbo a mi hotel para descansar y poder hacer al siguiente día, un poco de turismo en Medellín, ciudad a la que no iba hacía varios años y de la cuál hablaré en mi siguiente artículo.

6 Replies to “VISITANDO GUATAPÉ Y LA PIEDRA DEL PEÑOL”

  1. Hola, que buen post, estoy pensando ir a visitar el penol, pero no logro dar para legar desde el aeropuerto, tengo que ir a rio grande ? o Marinilla? donde tengo que tomar el bus? hay alguna central ? o paradero?

    Saludos,

    1. Hola Karla,
      Discúlpame la demora en responder. Yo básicamente tomé el bus en la vía. Los locales te indican en dónde paran, pero no hay un terminal como tal!

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